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jueves, 23 de abril de 2026

CAPERUCITA EN BUENOS AIRES

 AMBIENTADO EN BUENOS AIRES AÑO 2012. 


CAPERUCITA EN BUENOS AIRES.

Se llama Rosaura y es oriunda de un pueblito llamado Esperanza de la provincia de Corrientes o de Formosa, no me acuerdo bien. Tiene la simpleza de las cosas simples... Creció en el campo y estudió para ser maestra jardinera. Le encantaba en su trabajo en el jardín de Infantes "Cocoliche" Contar cuentos. Las amigas le habían bautizado con el seudónimo "Caperucita" Especialmente porque el rojo era el color preferido de su vestimenta y más cuando un día de lluvia llegó con esa capucha roja...El mote se instaló y allí quedó. 
Es muy apegada a su familia y en Buenos Aires tiene un tío que vive en Moreno y una tía que vive en Vicente López. Decidió venir a visitarlos y por primera vez estaría en la gran ciudad. Independiente como es se alojó en un hotel de Palermo ya que no quería molestar a nadie ya la vez buscaba libertad de movimientos. Compró regalos para su tía que guardó en una canastita. Le costó mucho caminar con tranquilidad en ese lugar donde mucha gente corre para consumir con descuentos...Para seguir consumiendo luego con más descuentos en una carrera sin final. Cree que entró a algunos negocios porque la empujaron...Cree que compró casi lo primero que vió con la idea de salir de allí lo más rápido posible. Acostumbrada a caminar quiso ir caminando a lo de su tía en Vicente López...Al pasar debajo de un balcón de un edificio muy paquete pero mal mantenido se desprendió un pedazo de mampostería del balcón que por poco no le pega a ella en la cabeza. Siguió caminando por Avda Libertador y una tormenta terrible se desató sobre la ciudad...Menos mal que ella precavida llevaba en un bolso su piloto rojo con capucha del mismo color...La avenida se empezó a llenar de agua que subía a la vereda, vio autos que flotaban como si fueran barcos...Alguien le indicó que haga unas cuadras y tome por la avenida Cabildo...Al llegar se aferró más que nunca a su canasta de regalos ya que la gente cruzaba la calle con sogas por la cantidad de agua.Recordó con nostalgia y casi con gusto la veces que al intendente del lugar le pidieron que asfalte la calle Rocamora que igual no se inundaba como Cabildo. Llegó como pudo a lo de su tía...Empapada y con los regalos hecho sopa...Pero llegó. Recuerda que su tía casi no la reconoce como Caperucita a su abuela que en realidad era el lobo disfrazado. 
Cuando decidió al otro día visitar a su tío fue caminando hasta la estación Once del Tren Sarmiento...Le habían indicado que la dejaría en la estación Moreno a pocas cuadras de donde ella iba. Le dijeron que tardaría 40 minutos el viaje pero hubo demoras, un accidente y un piquete vaya saber para qué y tardó cuatro horas... Tres horas más de lo que le lleva ir de su pueblo al trabajo al que va, por supuesto, caminando. El tren llegando a Moreno iba repleto de gente y tuvo que salir por las ventanillas...¡Sí las ventanillas! ...Al bajar se dio cuenta que le habían robado algunos de los regalos de la canasta...Al llegar a la casa del Tío estaba desencajada y con la mitad de los regalos.
Al volver a sus pagos...Mientras todavía no se recuperaba de su viaje a la Gran Ciudad lo escuchó al intendente Macri en televisión enumerar las cosas que están "Haciendo Buenos Aires" y empezó a querer más al humilde intendente de su pueblo...Luego habló la Presidenta en Cadena...Allí casi rompe en llanto...Ella le habló de crecimiento, subsidios para que la gente no pague el transporte caro...Y pensó: Pero es muy caro salir por las ventanillas de un tren...Uno pierde cosas y se rompe toda la ropa. Y volvió a su trabajo...En clase, a sus pequeños le empezó a contar el cuento de Caperucita...Pero con cambios...Sin darse cuenta casi cuenta en la nueva versión Caperucita contaba que iba a visitar a su tía ya su tío pero el lobo no estaba...El nuevo peligro se llama Buenos Aires, que te seduce para después intentar devorarte. Valoró más que nunca la tranquilidad de su pueblo, los servicios públicos humildes pero no corruptos...Y al intendente que en lo único que todavía no había cumplido era en asfaltar aquella calle. ¡Colorín colorado, este cuento ha terminado! AUTOR ENRIQUE DI BAGGIO 


martes, 14 de abril de 2026

FRANKESTEIN EN BS AS

 AMIGOS: EL año pasado publiqué esta historia y debido a que todo lo que se narra en forma risueña en ella sigue tan actual y todavía peor con situaciones terribles como las de los vecinos del barrio de Flores que en algunos casos estuvieron 15 días sin luz, decidí publicarla nuevamente...Para sonreírnos pero también para pensar.

Un abrazo para todos.  FRANKENSTEIN EN BUENOS AIRES  .  La ficción de lo que conocemos como Frankenstein fue escrita por Mary Shelley en 1918 y luego con algunos cambios realizaron otras dos publicaciones alrededor de 1830. Básicamente relata que el Doctor Víctor Frankestein comenzó con sus experimentos de dar vida a través de la electricidad. Como un rompecabezas armo a su muñeco y luego le dio vida a alguien que se le escapó de las manos y que llamamos Frankenstein en honor a su creador. Es una historia mezcla de terror y ciencia ficción. Hubo muchas versiones y adaptaciones posteriores pero hay una que solo yo conozco...Y es real. Disimulando su cara entre gorras y solapas levantadas un descendiente de Frankenstein que heredó su misma altura, 2,40 imposible de pasar desapercibida y tenía su rostro desfigurado por cicatrices recaló en Buenos Aires. ¿Por qué eligió Buenos Aires? Porque le habían dicho que en Argentina todo no es lo que parece y si lo niegas hasta el hartazgo nadie va a creer que es un Frankenstein aunque lo sea. Le habían dicho que la inflación en Argentina tenía dos versiones y entonces se terminaba negando. Parecía que la justicia no era independiente y lo negaban. Decía que el país vivía en democracia y no era real porque solo deciden ELLA y las instituciones o no funcionan o están compradas. La gente ante una inundación no recibía ayuda y los "Créditos blandos" para los damnificados no existían ni de parte del Ingeniero Derrumbe ni de parte del Gobierno Nacional...Derrumbe ponía trabas burocráticas y el Nacional no les daba porque esa gente vive de pensiones o aviones y no está capacitada para recibir préstamos.   Al ver tanta mentira él, un Frankenstein puro, podía decir que no era, aún cuando lo pareciera. Con un poco de dinero que había heredado de los castillos del creador de la dinastía, Víctor Frankestein, compraría voluntades. Algunos cirujanos mejorarían su aspecto. Estaba seguro después de ver algunos horribles"Gatos" televisivos mejorar con el bisturí y pasar a ser estrellas.





 Este era su lugar, estaba seguro. A través de unas valijas pasadas por aduana trajo sin impuestos pagar sus euros y dólares...Muchos le preguntaban si era un Frankestein. Incluso en la aduana donde el nombre en el pasaporte lo descubría, pero poniendo unos buenos pesos en el bolsillo de quien le preguntaba...Terminaban diciendo: ¿Como usted va ser un Frankenstein? ¡Qué tenga buena estadía! Comenzó a buscar propiedades...Le gustaba la ciudad de La Plata por sus diagonales...Pero lo de la inundación hizo que viniera a buscar casa a Capital...Le encantó la Zona de Belgrano y Saavedra...Pero le aconsejaron que no cuando vio a esos autos secarse al sol. Volvió a Provincia y La Matanza, la zona de Haedo Morón le agradaba pero le dijeron que les podían robar hasta las cicatrices...Y aparte si quería viajar en tren...Tenía que subir al Sarmiento. Al fin compró en una zona muy linda del barrio de Flores...Una casona hermosa que le recordaba a las casas de Europa...No había inundaciones y era un barrio con índice de delincuencia podríamos llamar normal...Donde solo era una sensación y en un año solo habían asesinado a 6 personas para robarle el auto. 
Como a todos los vecinos especialmente a las chusmas les hizo regalos...Le creían cuando él decía que no era un Frankenstein. Todo estaba bien, estaba en el país que nada era como parecía...Y uno podía ser otro y otro podía ser uno. Hasta el dólar tenía dos precios y él los cambiaba en el más caro. 
Pero un día de verano, con un calor impresionante decidió irse del país o moriría. Sabemos que la electricidad era esencial para que siguiera viviendo...Debía recargarse, por así decirlo, con 220...una vez por día...Pero la zona de su casa tuvo 8 días de cortes de luz seguidos y dos con baja tensión lo que le provocaba...Desmayos. 
Cuando estaba por volver a Europa...Escuchó a un ministro decir que los cortes eran cortos y puntuales..."Pero yo casi me muero" Pensó. Después comprendió que en un país donde Frankenstein no es Frankenstein todo puede ser posible. 
Esta historia es muy real...Pero traté de ocultarla hasta que la registré en propiedad intelectual...Claro que ahora tengo que convencer a todos que no es ficción...Pero siempre quedará la duda...Y cuando hay duda, no hay condena, no hay certeza...Y es muy probable que no crean que fue real.  AUTOR   ENRIQUE DI BAGGIO